
Acto de imposición de anillos y medallas a los futuros licenciados en Comunicación Social, menciones: Periodismo Audiovisual y Periodismo Impreso, y licenciados en Publicidad y Relaciones Públicas
Aula Magna de la Universidad Rafael Urdaneta, 27 de noviembre de 2010
Buenas noches.
Sean todos bienvenidos: nuestros padres, familiares, amigos y profesores.
Tengo el honor de dirigirme a ustedes luego de casi cinco años de aventuras en los pasillos, en los salones de clase, en las escaleras, en el comedor, en la biblioteca, o en la famosa Cocha… en tantos lugares que estarán por siempre grabados en nuestros corazones. Ya no somos los mismos de entonces. Hemos crecido, hemos madurado.
Estar hoy aquí significa que pudimos: logramos una meta, alcanzamos un sueño, concluimos un camino. Un camino iniciado por muchos aquel inolvidable 20 de marzo de 2006, por unos antes, por otros después.
Fueron años transcurridos rápidamente. Preocupados por el módulo actancial del examen de Morfosintaxis o por la clase importante de Principios Éticos y Jurídicos de la Comercialización en Venezuela, no nos dimos cuenta de que avanzábamos sin retorno al final de una etapa importante de nuestras vidas y que de ella dependía nuestro futuro, el cual hemos venido forjando cada día en las aulas de la Escuela de Comunicación Social, en la ilustre Universidad del Zulia.
Algo se mantuvo constante en todo el tiempo: las ganas de graduarnos, de ya no caminar más por esos pasillos. Soñábamos con este momento, con el momento en que empezaría la vida de verdad, cuando abandonaríamos las aulas y nos abriríamos paso por el mundo real. Soñábamos con ya no ser estudiantes de pregrado, ya no lo somos.
No puedo evitar sentir nostalgia por el cierre de este ciclo. Quedan en nuestra mente incontables recuerdos, recuerdos que nos dibujarán una sonrisa en el rostro por el resto de nuestras vidas.
Los conceptos aprendidos en las aulas son solo un pequeño premio que nos llevamos, pues nos ganamos mucho más que eso: los amigos, los profesores, las decepciones, las tristezas, las alegrías, los éxitos, los fracasos, las largas horas de estudio, las discusiones con nuestros compañeros…
Hubo momentos en los que sentimos que todo salía al revés, que nada iba a estar bien, pero todo salió bien. Debemos aprender de lo malo y de lo bueno. Cada experiencia puede enseñarnos valiosas lecciones, de nosotros depende tomarlas o dejarlas.
Este momento es el indicado para recordar que no llegamos solos hasta este punto y para agradecer a tantas personas que han estado allí, simplemente por estar allí se merecen el más sincero agradecimiento.
Un agradecimiento especial para Dios, por ser la fuerza que mueve el mundo, por ser el principio y el fin, por haber acomodado las piezas de manera que hoy estemos celebrando, por darnos fuerzas cuando creíamos que estábamos vencidos. Por su voluntad hoy recibimos unos símbolos, y dentro de pocos días tendremos nuestros títulos. Además de agradecer es una invitación a que nos siga llenando de sabiduría y que guíe nuestros pasos por el camino más indicado, no pedimos un camino lleno de rosas, sino la valentía para soportar las espinas.
A Dios le debemos el resto de maravillas con las que nos hemos cruzado en nuestras vidas. Una de esas bendiciones son nuestros padres. Las personas escogidas por él para que nos orientaran, nos cuidaran, nos educaran y nos quisieran como nadie en el mundo. Un agradecimiento infinito a nuestros padres.
Le agradezco a Cecilia, mi madre, mi ángel, por el hecho de estar conmigo en cada momento de mi existencia, por ser el mejor ejemplo de vida que puedo tener, porque con su nobleza y humildad me ha enseñado un sinfín de valores que me han permitido estar donde estoy y me servirán para llegar bastante lejos. Esta mujer en la carencia no permitió que me faltara nada, y hacía lo que fuera para darme lo que necesitara, cumplía mis peticiones así fueran simples caprichos. Espero no haberte defraudado y nunca hacerlo. No acostumbro a decir esto, pero aprovecho la presencia de todas estas personas para expresar lo que siento: TE AMO, MAMÁ.
Un bonito agradecimiento a nuestros hermanos, a mis hermanas Laura y Jérica, porque son compañeros incondicionales de travesuras y siempre nos acompañan a pesar de las peleas y discusiones tontas. También a nuestra familia por siempre estar pendiente de darnos su amor y su apoyo cuando los necesitamos. Ellos saben que los queremos.
Gracias a nuestros amigos, compañeros de lucha, su presencia fue en la mayoría de los casos motivo de inspiración para concluir proyectos, gracias por regalarnos momentos de diversión y de aventuras, por enseñarnos con sus comportamientos. Espero haberlos ayudado cuando lo requirieron y seguir haciéndolo. Para muchos residentes, los amigos se convirtieron en nuestras familias, en nuestros cómplices y en nuestros confidentes. Gracias, Daniela, Diego, Grissel, Johandry, César y Jesús. No puedo dejar de hacer una mención especial a mi amiga Karla Santiago, los dos venimos de La Quebrada, y hemos compartido las graduaciones de preescolar, educación básica, bachillerato y ahora de la universidad. Te quiero, enana.
A los profesores, a los buenos y a los malos, a los responsables y a los que nos hicieron perder tiempo, a los que nos inspiraron y a los que nos enfadaron. Muchas gracias por enseñarnos, de unos debemos aprender lo que tenemos que hacer y de los demás nos toca aprender lo que no es recomendable hacer. Agradecidos estamos con aquellos que fueron, más que maestros, amigos, quienes siempre nos brindaron una palabra bonita y buen consejo. Gracias a ustedes nos dimos cuenta de que valía la pena seguir estudiando. Admiración eterna para ustedes.
Por último, gracias a la Universidad del Zulia por abrirnos las puertas de sus aulas, por hacernos privilegiados de estudiar en una de las mejores universidades de Venezuela. A pesar de los muchos contratiempos que se presentaron, esa institución se convirtió en la segunda casa para muchos, como yo, que pasábamos largas horas sentados en un pasillos solamente esperando que se hiciera la hora de irnos a las residencias. Gracias a la Facultad de Humanidades y Educación y a la Escuela de Comunicación Social por facilitarnos las herramientas para concluir nuestra meta académica. Espero que la decadencia en la que ha venido cayendo nuestra escuela sea detenida a tiempo, y logre resurgir para que sea considerada nuevamente la mejor del país. Ojalá que los oscuros intereses de la minoría no opaquen el brillo que están dispuestos a dar muchos otros convencidos de hacer las cosas bien.
Infinitas gracias a todos aquellos que fueron piezas fundamentales para nosotros poder decir hoy: lo logramos.
Muchachos, de aquí en adelante nos toca a nosotros aplicar lo que hemos aprendido. Llegó la hora de demostrar con nuestro modo de vida el pensamiento crítico, la creatividad, el sentido ético, la ciudadanía, la comunicación y la competencia profesional. No defraudemos a quienes confiaron y siguen confiando en nosotros.
Sigamos soñando, somos muy jóvenes todavía. El poder para hacer lo que soñemos está en nuestras manos, gracias a las herramientas que se nos han dado a lo largo de este tiempo en la Universidad.
Estamos bien formados. Que las clases de Estética de la Imagen y el Sonido, Guión Cinematográfico, Diaporama y Producción Audiovisual sirvan para enfocar nuestra vida desde el mejor ángulo, que la sepamos llenar de los vistosos colores, con buenas tomas y los personajes indicados, y que la mejor banda sonora suene a todo volumen cuando estemos conquistando éxitos.
Que lo aprendido en Psicología y Promoción, Relaciones Públicas Comerciales, Estrategia de Mercadeo y Protocolo y Ceremonial esté presente cada momento para saber las decisiones que debemos tomar, las actitudes que debemos asumir y el rumbo que merece nuestro destino.
Que las clases de Ética y Legislación del Periodismo, Periodismo Interpretativo, Diseño Periodístico y Taller de Redacción nos ayuden a ejercer la profesión ajustada a las normas, nos den la capacidad de comprender las situaciones diarias y el don de escoger los mejores verbos para ejecutar nuestras acciones.
Compañeros y amigos, solo me queda decirles que el futuro es nuestro felicitarlos por este logro.
Montemos nuestros sueños en un caballo que nos lleve corriendo por el mar y por el cielo, dejemos que galope con furia, que recorra el mundo, que nos lleve lejos.
Muchas gracias.
Gusmán Enrique Daboín Balza